La palabra por la base

La XI Asamblea Federal de Izquierda Unida ha sido convocada en unos momentos difíciles para la organización. Aunque estaba previsto que en este año se celebrara la ordinaria, a nadie se le escapa que vivimos un momento extraordinario y, por tanto, es necesaria su convocatoria ante la crisis orgánica, ideológica y política que atraviesa nuestra fuerza política. Pero, a la vez, es una ocasión para la esperanza de miles de militantes, de ciudadanos/as-trabajadores/as que consideran necesaria una potente fuerza política, nítidamente de izquierdas, en el conjunto del Estado.

Es la hora de la palabra por la base: es necesario que, desde abajo, desde las asambleas de base, se debata, se aclare y se decida, qué sujeto político necesitamos en el siglo XXI, en este contexto de hegemonía neoliberal, que sea una palanca clave para la construcción de una sociedad más justa y solidaria que supere al sistema capitalista.

1.- ¿CÓMO LLEGAMOS A ESTA ASAMBLEA?

A.) LA CONVERGENCIA: LA ESTRATEGIA DEL AHORA O NUNCA O LA IZQUIERDA ACOMPLEJADA.

Los militantes de IU nos hemos sentido desorientados desde las elecciones europeas del 2014. A pesar de triplicar el número de parlamentarios y aumentar el número de votos, en boca de algunos dirigentes, parecía una derrota en toda regla. Desde entonces, IU ha parecido un espectro, una sombra fugitiva. Obsesionada por “converger” a toda costa con Podemos de manera compulsiva, a pesar de la negativa de esta fuerza para llegar a acuerdos de confluencia política, éstos han estado más interesados en lanzar una OPA hostil a IU, para desmantelarla de cuadros y militantes, que en converger. No han querido formar candidaturas unitarias en la mayoría de las ciudades, ni en las Comunidades Autónomas, ni a nivel del Estado. En las elecciones generales sí se ha convergido en Cataluña y en Galicia, creándonos contradicciones por su condición asimétrica y, aunque los resultados hayan sido positivos, nos ha restado para conseguir el 5% de los votos a nivel del Estado y conseguir grupo parlamentario; ni siquiera los tres diputados electos formarán parte de nuestro grupo. Esto evidencia la carencia de IU de tener un proyecto federal para todo el Estado y cómo la estrategia de otros nos divide también territorialmente.

Los firmantes de este documento estamos a favor de la convergencia o unidad de todas las fuerzas de izquierdas para derrotar al bipartidismo (PP-PSOE) y a las políticas neoliberales aplicadas por éste. Pero la convergencia no se consigue hablando de ella, sino haciéndola día a día, con la movilización, con los movimientos sociales, con la sociedad civil y, por supuesto, con otros grupos políticos.

En nuestra X Asamblea Federal, se decía en el documento político, en el apartado Refundación y Convergencia Social: Un balance, “mostró a la sociedad la voluntad de IU de converger con amplios sectores sociales en defensa de la democracia, del estado social y en la lucha contra las políticas ultraliberales que pugnan por erradicar los estados del bienestar y los derechos sociales y económicos de amplios sectores sociales, en especial la clase trabajadora”.

En este balance se reflejan los avances y los retos para la convergencia, así como la necesidad de converger en torno a una agenda política de construcción de un nuevo proyecto de sociedad: una agenda articulada en torno a un programa de acción política. De igual manera, se instaba a IU a acumular fuerzas para el nuevo proyecto de sociedad y de país, compaginar movilización social, organización popular y lucha política institucional.

En el documento se afirma que el proyecto de un Bloque Social y Político Alternativo no surgirá automáticamente del acuerdo de IU y un conjunto de siglas más o menos relevantes en el terreno de la representación política, siendo estos acuerdos importantes. Del mismo modo, conseguir la alianza formal con organizaciones sociales de diverso tipo es un elemento importante, pero no determinará el éxito del proyecto unitario y ganador que se persigue. Un programa elaborado de forma participada, es esencial, pero tampoco suficiente.

La elección de Candidaturas con procesos participativos, no sólo de la militancia, sino también de los miembros del Bloque Social Alternativo, es fundamental pero no suficiente.

El documento manifestaba que lo anterior es esencial. Pero construir una opción hegemónica exige algo más: “exige un discurso político con el que la ciudadanía se identifique porque lo siente como propio, porque cada ciudadano y ciudadana tiene conciencia de formar parte de una gran mayoría social y han adquirido unos valores éticos comunes; exige credibilidad; exige generar confianza; exige un discurso político dirigido hacia fuera y hacia la mayoría; exige aparecer como una fuerza política alejada del sistema partidista y absolutamente centrada en los problemas de la ciudadanía; exige determinación, honestidad, generosidad e inteligencia en la dirección de los procesos. Exige, también, una política de alianza estratégica con el sindicalismo de clase, que se enfrenta a los recortes; con los movimientos sociales antagonistas con el neoliberalismo, con la gente que lucha por sus derechos en los barrios, en el mundo rural, desde una óptica progresista de superación del capitalismo”. Como no podía ser de otra manera, estamos totalmente de acuerdo con esta afirmación.

Pero la estrategia común tiene que ser fijada “desde el reconocimiento mutuo” con los principales actores y aliados sociales.

Los firmantes de este documento estamos totalmente de acuerdo con los procesos de convergencia, o de unidad popular, tal como se recoge en la X Asamblea Federal, pero manteniendo las señas de identidad de Izquierda Unida, nuestra historia y bagaje, nuestra experiencia en la lucha, en las movilizaciones y en las instituciones.

Ejemplos en nuestro entorno europeo como Syriza, en la lucha por el socialismo en América Latina como el Frente Amplio de Uruguay o el Movimiento político Alianza País (30 organizaciones) del presidente Correa, etc…; históricamente, la unión de las fuerzas de izquierda en nuestro país, el Frente Popular en 1936, son referentes a tener en cuenta, salvando las distancias y el diferente contexto político.

Entendemos que hay que avanzar en los procesos de convergencia, pero haciéndola con un programa, con unos ritmos y tiempos adecuados. Siendo conscientes de nuestra fuerza y que otros han manifestado repetidamente su negativa a converger con nosotros. En política el tiempo es fundamental, siempre será mentira el ahora o nunca. Preparar los tiempos propicios para la transformación social, nos urge a crear las condiciones objetivas y subjetivas para ello.

Como dice el informe de nuestro Coordinador Federal aprobado por el Consejo Político Federal, el 9 de Enero de 2016, con motivo del análisis de los resultados de las elecciones generales “Con estos resultados, el ciclo rupturista sigue abierto. No hay proceso constituyente a corto plazo. El ahora o nunca ha sido una afirmación derrotista porque ahora hay que continuar trabajando para seguir creando conciencia de clase, estar en todas las luchas, en la calle y en las instituciones, en la organización y defensa de la clase trabajadora y la mayoría social en la búsqueda de la sociedad socialista que anhelamos y para que el ciclo rupturista culmine con éxito.”

Durante estos últimos meses hemos estado bajo la inercia o impulso de unas políticas basadas en la premisa del “ahora o nunca”, “el tren pasa una vez y no espera” o “la revolución está a la vuelta de la esquina”, sin el menor análisis serio y contrastado de la realidad en que vivimos, ni análisis objetivo ni subjetivo de esa realidad. Algunos dirigentes y ex dirigentes han confundido sus deseos y la realidad. Lenin señaló hace mucho tiempo que hay cuatro condiciones para una situación revolucionaria: 1) la clase dominante debe estar dividida y en crisis, 2) la clase media debería estar vacilando entre la burguesía y la clase obrera, 3) las masas deberían estar dispuestas a luchar y hacer los mayores sacrificios para tomar el poder y 4) un partido y una dirección revolucionaria que esté dispuesta a dirigir a la clase obrera a la conquista del poder. Con la salvedad en el tiempo y, en un contexto totalmente diferente, las condiciones no eran ni son pre-revolucionarias.

Sí era, y es, el momento de acumular fuerzas para romper las políticas neoliberales y buscar un periodo de transición hacia otro modelo económico y social diferente al capitalismo. Las movilizaciones de estos últimos años y la repolitización de la ciudadanía hacían pensar en un auge de la organización que, durante los últimos años, había defendido contra viento y marea una ideas de izquierda frente a las políticas neoliberales. Así lo manifestaban las encuestas de opinión de hace año y medio. Pero, el propio sistema o régimen en la búsqueda de una salida airosa para la élite económica y social, para seguir aplicando las mismas medidas neoliberales que encontraron e impulsaron el recambio del bipartidismo: Ciudadanos por PP y Podemos por PSOE. Aunque los resultados electorales no han supuesto un vuelco total, sí han ido en la línea de sustitución de la rancia derecha y la vieja socialdemocracia.

Como siempre, el sistema no podría admitir sin hacer nada, a una izquierda consecuente y donde estuvieran integrados los comunistas.

El ascenso de Podemos, debido a nuestros errores y a la ayuda del sistema, obnubiló a parte de la dirección de IU, que la ha tratado con guante de seda y con la que no hemos sido capaces de marcar diferencias claras, frente a su ambigüedad y cambios de criterio ante temas fundamentales para la izquierda. Sólo al final de la campaña electoral, hemos explicado con claridad aquellas cuestiones que nos diferencian.

Parte de la dirección de IU ha estado acomplejada, como si tuviera que pedir perdón por sus actuaciones y su historia. IU no ha sido capaz de marcar su territorio político e ideológico durante estos dos años frente a otras fuerzas políticas, no menoscabando esto, de ninguna manera, la posibilidad de una convergencia política en base a un programa con Podemos u otra fuerza política. Algunos dirigentes han autodevaluado a IU, con críticas internas y externas o bien queriendo esconder sus siglas porque manifiestan, que esta organización ya está superada. Con razón nuestro Coordinador Federal Cayo Lara, ha manifestado en repetidas ocasiones que Podemos nunca ha querido la convergencia, sino desmantelar IU, para que en su viaje al centro, no quede nada a su izquierda.

A ello se une la desaparición, casi absoluta, de un proceso de movilizaciones que se inició con el 15M y las huelgas generales, todo en beneficio de la posible victoria electoral de la “nueva” fuerza emergente, con el silencio cómplice de algunos dirigentes.

Desgraciadamente hemos asimilado hasta cierto lenguaje o utilización de términos políticos, provenientes de Podemos, que han confundido a la militancia: la vieja y la nueva política, arriba y abajo o, incluso, la nueva y vieja Izquierda Unida. Utilizando una especie de neolenguaje orweliano, donde los conceptos difieren de la realidad, obviando claves, conceptos ontológicos para la izquierda como las clases sociales y su lucha.

Pero, a pesar de todo, debemos avanzar hacia la unidad de la izquierda y la convergencia social y política, convenciendo si hiciera falta tanto “a los anacrónicos recalcitrantes” (conservadores) como a “los infatuados impacientes” (voluntaristas).

El primer paso para cualquier proceso de convergencia es el mantenimiento de la pluralidad y la unidad de los que ya estamos en IU.

IU debe seguir apostando por la convergencia social con los sectores populares y de izquierda, pero será imposible realizarla si con algunos con quien queremos hacerla no proyectan hacerla con nosotros, sino que pretenden nuestra desaparición como fuerza política.

Nuestra obligación es construir el Bloque Social Alternativo con aquellos que quieran voluntariamente realizarlo, con reconocimiento mutuo de identidades, sin complejos, poniendo en valor nuestra historia y nuestras ideas. El debate en IU no debe ser Convergencia sí o no, sino cómo la hacemos, con qué programa, con quién, cuándo y para qué. De igual manera, nadie debe entrar en el falso debate de neocarrillistas o anguitistas, de “patriotas” o “no patriotas”, de trasladar el conflicto de Madrid al resto de las federaciones, etc… Esto sería falsear el debate de fondo sobre la necesidad de derrotar al neoliberalismo y abrir un proceso constituyente desde la izquierda.

La Convergencia debe ir más allá de la convocatoria electoral, de procesos electorales: debe ir encaminada a ganar la hegemonía para las políticas que se opongan a la dictadura del mercado. Nos estamos jugando el futuro de la izquierda de nuestro país; por eso es necesaria la participación directa de los militantes.

Es necesario refundar IU, para convertirla en una fuerza política aún más democrática, plural y participativa, útil para los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Por ello, la palabra a las bases.

B.) LAS ELECCIONES GENERALES. ¿QUÉ HA PASADO?.

Izquierda Unida, que se presentó a las elecciones como “Unidad Popular: Izquierda Unida – Unidad Popular en Común”, ha obtenido un mal resultado: ha sufrido una importante pérdida de votos (más de setecientos mil en todo el Estado) y, especialmente de escaños, como consecuencia de la asignación de éstos que contempla la vigente ley electoral (Madrid con un 5,26% consigue dos diputados y Andalucía con un 5,77% no consigue ninguno). No cabe duda de que también ha contribuido el bloqueo mediático. Pero nuestro análisis sería insuficiente si nos quedamos ahí. El problema principal radica en que una parte importante de la gente que votó a Izquierda Unida en 2011, así como gran parte del electorado joven que vota por primera vez, han optado por otra fuerza política, Podemos, que, evidentemente, les ha resultado más atractiva. Nos han arrebatado parte del espacio electoral, aunque no el espacio ideológico ni el programático.

Hemos estado cerca, probablemente, de hacer la mejor campaña que podría hacerse con los medios de los que se disponía. Hemos movilizado a mucha gente – a nuestra militancia y a gente no militante –; hemos manejado bien las redes sociales y nos llegamos a hacer unas ilusiones que se toparon de bruces con la cruda realidad de la noche del 20-D.

Porque la mejor campaña, hoy por hoy, no puede contrarrestar el boicot de unas televisiones empeñadas en convertir todo en espectáculo mediático. Hay mucha más gente que no está especialmente interesada en la política, que no va a los actos ni se lee los programas, que sólo se informa y forma su opinión a través de la televisión. Una televisión que, interesadamente, se maneja con formatos ligeros, por no decir superficiales, distorsionando la acción política.

La campaña ha sido buena; pero la precampaña podría haber sido mejor. Se perdió mucho tiempo antes de plantearse en serio la confluencia, aun sabiendo que Podemos no quería ir con IU en ningún caso. Progresivamente, se fueron descolgando organizaciones: Equo, Partido por un Mundo Más Justo… A un mes de celebrarse las elecciones, hubo que cambiar el nombre y el logo. Y el proceso de primarias fue improvisado, con bastantes fallos técnicos y con los resultados que ya sabemos en provincias como Sevilla (lo que, a su vez, provocó el descuelgue práctico de la CUT).

Si maquiavélicamente alguien hubiera querido acabar con la marca IU, habría diseñado una hoja de ruta muy parecida a la que se ha vivido desde las elecciones europeas: primero la acomplejo y menosprecio (tras los resultados de las europeas), luego la oculto y, finalmente, la rescato a última hora (porque, sin la marca IU, ¿el resultado habría sido peor?) para, explícitamente, echar a la marca IU la culpa de los resultados. De libro.

Nadie duda de que para la mayoría de los votantes, la crisis está lejos de superarse. Y, si ni siquiera en tiempos de crisis optan por una fuerza alternativa como la nuestra, hay motivos para estar realmente preocupados.

Aunque también es cierto que hay casi un millón de votos que han preferido a IU. Y eso es importante: sigue habiendo gente realmente de izquierdas en este país. La pervivencia de la ideología de izquierdas es lo que nos salva, a diferencia de lo que ha ocurrido con otros partidos como UPYD o, incluso, el PA. Dicho de otra forma: lo mismo que, en cierta manera, nos limita electoralmente, nuestra condición clara de ser de izquierdas, nos mantiene a flote.

A nadie se le escapa la difícil situación política, económica y organizativa en que nos encontramos después de las elecciones, tras quedarnos sin grupo parlamentario y con la convocatoria de Asamblea para el mes de mayo.

Si los resultados nos dejan en mal lugar, los acontecimientos acaecidos hasta llegar a la no conformación de grupo parlamentario, agudizan las dificultades. No poder contar con grupo parlamentario, abunda en la invisibilidad institucional a la que hacíamos mención anteriormente.

Desde el punto de vista económico, no poder recuperar 2 millones de euros de la campaña electoral, llevan nuestra deuda federal a unos niveles altamente preocupantes. La nueva mayoría absoluta de la mesa del Congreso, con su interpretación restrictiva del Reglamento en contra de los informes de los letrados, representa los intereses de la derecha de siempre. Ahora bien, no podemos obviar en este informe dos hechos que también tienen relevancia política. Uno de ellos, la actitud de Podemos, que se ha negado por la vía de los hechos a que IU-UP pudiera contar con grupo propio. Por si pudiera caber alguna duda sobre las intenciones de Podemos hacia nosotros, este tipo de actitudes dejan más que a las claras que no quieren tener un espacio y una voz de izquierdas en su innegable viaje hacia el centro que hoy ocupa el PSOE al que quieren sustituir.

Pero tampoco podemos olvidar, que en todo este proceso, podíamos haber contado con 3 diputados más, que son los representantes de IU que iban en las distintas candidaturas de confluencia en Cataluña y Galicia. Nos gustaría ser muy claros en todo esto: es inconcebible que militantes de IU formen parte del grupo de Podemos en el Congreso. La cuestión de la federalidad se convierte en uno de los ejes a analizar en lo que se refiere a la IU que queremos, la IU que necesita la clase trabajadora.

Los tiempos políticos suceden de manera acelerada, seguramente aparezcan acontecimientos que modifiquen sustancialmente el panorama de la investidura del futuro presidente del Gobierno. IU debe trabajar para impedir un gobierno de derechas y unas políticas de derechas en España. Por tanto, con el programa por delante, debemos trabajar para impedir que el PP pueda seguir gobernando nuestro país. Sin entrar a valorar asuntos que no están ahora mismo en el debate, cualquier decisión que pudiera adoptar nuestra organización necesaria e irremisiblemente debe pasar por la celebración de un referéndum entre la militancia.

2.- EL VALOR DE LA IZQUIERDA. LOS NUEVOS RETOS Y UN DILEMA.

Mucho se está hablando para poner de manifiesto nuestras carencias, pero también es el momento de poner en valor lo que somos, a lo que representamos. A pesar de todo, todavía hay en torno a un millón de españoles que confía en nosotros, allá donde hay una lucha, hay mujeres y hombres de IU dispuestos a dar la batalla.

Creemos que IU no está agotada históricamente como proyecto político autónomo, sino que somos necesarios como referentes ante la clase trabajadora, trabajando por la superación del sistema capitalista y la apuesta por el socialismo democrático. Somos la garantía para que el proceso de cambio iniciado en nuestro país no se quede en simple maquillaje cosmético, sino que remueva las estructuras económicas y jurídico-políticas hacia un nuevo modelo de sociedad diferente.

Es hora de reivindicar nuestra trayectoria y nuestra mochila, no sólo durante los procesos electorales, sino permanentemente.

Es necesario el trabajo de resistencia, de propuestas alternativas, desde la movilización contra la OTAN, la lucha por la paz y contra las bases militares extranjeras, que dieron lugar a nuestro nacimiento como organización estatal, el apoyo y la participación en las movilizaciones, huelgas generales y lucha del movimiento obrero, la pelea por el pleno empleo y la reducción a 35 horas de trabajo semanales, nuestra negativa a aceptar el modelo de construcción europea neoliberal diseñado en el Tratado de Maastricht y de Lisboa o la fallida constitución europea, la oposición férrea y la denuncia contra la corrupción, el ejemplo de honradez de nuestros cargos públicos, la defensa de lo público: Banca pública, servicios, educación, salud, rechazo a privatizaciones. La lucha por la igualdad de género, afectivo sexual y nuestra postura contra el modelo especulativo de ocupación territorial que provocó la burbuja inmobiliaria, pisoteando valores no sólo económicos, sino también ecológicos. En definitiva, nuestras luchas.

Miles de militantes, de cargos públicos, de manera solitaria han mantenido los valores de la izquierda en este país, frente al bipartidismo (PSOE-PP) y el engaño de la falsa izquierda socialdemócrata. Gracias a ese trabajo resistente ha sido posible crear condiciones, una vez agudizadas las contradicciones del sistema con la crisis económica, para que resurgieran las movilizaciones, la repolitización de la ciudadanía (15 M, Mareas, Marchas por la dignidad) y una amplia corriente de opinión a favor de la salida de la crisis que beneficiara a la mayoría social.

Hemos mantenido durante 30 años la llama y el rescoldo de la lucha y la resistencia de las ideas de izquierda frente a la hegemonía del pensamiento y la práctica neoliberal.

Pero nuestra historia está llena de luces y de sombras. Sería una equivocación mayúscula sólo vanagloriarnos de nuestro pasado sin ver la necesidad de reconocer nuestros errores y las variadas interrogantes que se abren ante nuestro futuro.

Estamos en un momento crítico, donde es fundamental hacer análisis (objetivos) y no lecturas (interesadas). Y esto sólo se puede conseguir mediante una reflexión serena, leal y colectiva. Con la máxima participación de las bases y escuchándonos unos a otros. No es hora de dogmatismos ni de respuestas de manual, sino de encontrar las preguntas adecuadas para construir colectivamente las respuestas. Este es nuestro reto:

Y algunas de las preguntas que responder podrían ser las siguientes:

– ¿Por qué personas a las que hoy se reconocen como referentes – pues aparecen visibles en el centro de procesos de convergencia popular – estuvieron junto a nosotros y hoy ya no lo están?.

– ¿Por qué no salió bien el proceso de confluencia/convergencia que hace un tiempo (después del 15-M, pero antes de la irrupción de PODEMOS) intentó IULV-CA creando, incluso, una secretaría de Convergencia?

– ¿Por qué, en muchos sitios y salvo honrosas excepciones, los nodos de UP eran gestionados y conducidos por gente de IU por no existir incorporaciones significativas?

– ¿Es posible que todos los pasos dados por esta organización hayan ido encaminados a autodevaluar a IU, a esconderla, para que al final los propios militantes decidieran que ya no merecía la pena refundarla?

– ¿Por qué se quedó en una mera formulación verbal nunca llevada a la práctica la refundación planteada en las últimas Asambleas?

– En definitiva, ¿por qué no somos atractivos e ilusionantes para mucha gente de izquierda?

No se trata de refocilarse en el pasado; pero, sin tener la respuesta a estas preguntas, podemos cometer los mismos errores del pasado y será muy difícil construir el futuro (Historia magistra vitae est).

Para el proceso que se avecina, y que culminará en la Asamblea Federal, deberíamos tener también en cuenta las siguientes cuestiones:

– IU sigue siendo un instrumento válido; pero en su estado actual no provoca ilusión ni atracción a mucha gente de izquierda, y al pueblo español en general. No ha sabido digerir y gestionar la pluralidad. Realmente, la IU de hoy está constituida por un partido fuerte que prácticamente ocupa la dirección y representación institucional más importante, con unos pocos aditamentos, fundamentalmente, de personas “independientes”. Además, ha perdido organicidad y, lo peor, falta de respeto a muchas de sus propias decisiones, aún plasmadas en documentos. Hay mucho margen de mejora en lo interno y lo externo.

Pero también hay que decir que resulta osado y prematuro dar por muerto el proyecto político de IU. Y eso lo saben hasta los que querrían verlo enterrado: el hecho de haberse agarrado a última hora a las siglas de IU podría ir asociado, como ya hemos dicho, al temor de que los resultados habrían sido mucho peores sin ellas. La experiencia de muchos gobiernos municipales demuestra que, bajo determinados parámetros, IU puede ser la opción electoral para mucha gente. En definitiva, cualquier solución futura debe cimentarse en una IU fuerte y cohesionada y no debiera pivotar en exclusiva sobre una de las partes que conforman IU. Esa solución futura debe llegar sin hegemonías prácticas cerradas, proyectadas a priori, que repelan nuevas incorporaciones.

– Deben huirse de diagnósticos simplistas como que “el problema está en haberse convertido en un partido político y no un Movimiento Político y Social”. Lo que hay que lamentar es que no hemos sido capaces de construir una organización seria y estructurada racionalmente: con la máxima participación y democracia internas, con organicidad y capacidad para absorber la máxima pluralidad. Las cuatro formaciones que han obtenido los mejores resultados en las últimas elecciones se definen como “partido” sin ningún complejo. Hay partidos y partidos. Incluso alguno como Podemos, con independencia de su evidente deriva ideológica y práctica, ha logrado encantar y abducir a mucha gente que estaba o debería haber estado con nosotros. Además, en IU queda pendiente de resolver la evidente contradicción que supone “intentar” ser un movimiento político y social basándose y articulándose en torno a un partido fuerte de carácter clásico.

Corremos el riesgo de que en el proceso que necesariamente se avecina se cometan errores que nos lleven a dar por buenas soluciones en falso. Algunas de estas, podrían ser:

– Dejar Izquierda Unida como está, sin cambiar prácticamente nada, confiando en que el tiempo lo curará todo. Ya hemos dicho que IU, en su estado actual, no sirve. Los firmantes de este documento no estamos de acuerdo con el inmovilismo.

– Cambiar la fachada externa, el nombre y poco más, pero seguir con estructuras organizativas similares, que conducirán al mismo final por el camino de los mismos errores.

– Crear una organización nueva que sea, por tactismo, fotocopia de otras ya existentes o que tenga como último fin integrarse en otras ya existentes. La gente preferirá siempre el original a la copia y las integraciones entre elementos desequilibrados pueden resultar vergonzantes.

En definitiva, tenemos planteado UN DILEMA, de cara al proceso asambleario: o la refundación de la actual IU en una organización nítidamente de izquierda, anticapitalista, autónoma e independiente, plural, democrática y moderna o una organización que funcione como una corriente de izquierda dentro de otra organización, cuyo objetivo sea integrarse dentro de la nueva socialdemocracia.

3.- UNA FUERZA DE IZQUIERDA PARA UN NUEVO PAIS.

Repensar la izquierda, no debe ser una reflexión puntual ante circunstancias adversas, o no debe servir como excusa para enmascarar decisiones de renuncias ideológicas o estratégicas. Repensar la izquierda debe ser un ejercicio permanente para una fuerza política que aspira a transformar la realidad, analizando ésta de manera concreta para cambiarla. Decía Terry Eagleton: “Tiene que haber una forma de examinar el presente que muestre en su interior cierto futuro como potencialidad; de otro modo sólo se hace a la gente desear infructuosamente (….)”. Esta debe ser la tarea de una fuerza de izquierda: analizar las contradicciones del sistema capitalista en su fase actual, para superarlo. Discernir entre la contradicción entre realidad y apariencia, porque si interpretamos erróneamente la realidad, nos conduciremos necesariamente a políticas erróneas.

El capitalismo tiene contradicciones “fundamentales”, porque el capital simplemente no podría existir ni funcionar sin ellas (Capital y Trabajo, valor de cambio y valor de uso, apropiación privada y riqueza común, etc…); contradicciones “cambiantes”, que evolucionan de manera diferente (Tecnología, trabajo y disponibilidad humana; divisiones del trabajo, monopolio y competencia; desarrollos geográficos desiguales, etc..) y contradicciones ”peligrosas” o “fatales” ( El crecimiento exponencial y acumulativo sin fin, la relación del capital con la naturaleza, la rebelión de la naturaleza humana: la alienación universal). Estas contradicciones no están aisladas unas de otras, sino que se entremezclan de diversas formas para proporcionar una arquitectura básica a la acumulación de capital.

Estas contradicciones delimitan un campo político en el que se puede definir una alternativa al mundo creado por el capital. Por lo tanto, nuestra IU debe elaborar colectivamente propuestas para superar estas contradicciones desde la realidad concreta de nuestro contexto y entorno, remarcando su carácter y su esencia anticapitalista.

En estos tiempos en los que se cuestiona el sujeto político y el sujeto social del cambio, de igual manera se cuestiona el concepto de izquierda y las clases sociales en lucha, queriendo algunos confundirnos con conceptos: “los de arriba y los de abajo”, “lo nuevo y lo viejo”. Es necesario dejar bien claro que no creemos en el postmodernismo ni en el populismo.

Los firmantes de este documento, aportación para la reflexión y el debate, pensamos que la contradicción fundamental del capitalismo Capital-Trabajo sigue vigente, y que la clase trabajadora es el sujeto del cambio del sistema capitalista. Pero, ¿Cuál es la situación de la clase trabajadora actualmente en España? Precariedad laboral y falta de derechos son las características básicas de la clase trabajadora actualmente: 22,8377 millones de activos, 18,094 millones de ocupados, 4,779 de desocupados y cerca de 15 millones de asalariados con contratos, de los cuales 11,142 millones tienen contrato indefinido y 3,846 millones con contrato temporal. Las características en los últimos años han sido la extensión de la precariedad, la temporalidad y el paro. Otro aspecto importante ha sido la fragmentación a partir de la división del mercado de trabajo en dos principales: el de trabajadores regulados y con derechos y el de trabajadores desregulados y sin derechos, fragmentación que lleva en ocasiones a la existencia de intereses contrapuestos (Lo que Carlos Marx denominaba contradicciones secundarias dentro de una clase social).

La diversidad entre la clase obrera actual, así como la diferencia entre el sistema de producción fordista y el postfordista, que la acentúa más, no menoscaba que la explotación de los trabajadores por los capitalistas sigue siendo, hoy como ayer, la esencia misma del modo de producción capitalista.

La izquierda, teniendo en cuenta, la fragmentación de la clase trabajadora actual, debe reconstruir la conciencia de clase, con el objetivo de poder unirla para transformar su situación y la del sistema en su conjunto. Pero hay que tener en cuenta lo que manifiesta Daniel Lacalle:”La conciencia de clase tiene, a su vez, gradaciones que es necesario reconocer, para no caer ni en el instrumentalismo ni en la utopía. Existe una primera conciencia, la de la existencia de desigualdades, una segunda, la conciencia de disparidad de intereses para solucionar esas desigualdades, la tercera, la conciencia de explotación, en el sentido de que unos grupos se apoderan, sin contraprestación, del producto del trabajo de otros, y la cuarta que sería la conciencia de que esas situaciones no son naturales, sino construcciones sociales, y por lo tanto que, como grupo social, la clase trabajadora debe y puede ser capaz de erradicarlas.”

La Izquierda tiene la obligación de trabajar, teniendo en cuenta la compleja estructura social. Su misión, entre otras, debe ser, elaborar propuestas que sirvan de pegamento y de concienciación de clase, ante la diversidad de esta.

Los firmantes de este documento reivindicamos también una organización de izquierda, desde donde desplegar una visión crítica de la realidad social, presentando alternativas, elaboradas colectivamente, frente a lo criticado. Una izquierda ética, capaz de articularse en formas de participación política y organización democrática, una izquierda federal, laica y republicana, feminista y utópica, verde, encaminada a transformar la rebeldía en potencial de cambio, con capacidad para movilizar la esperanza desde un imprescindible bagaje de memoria histórica.

Creemos que IU no está superada como organización, pero debe ser actualizada y refundida de acuerdo a los siguientes criterios:

Reforzar la pluralidad política. La izquierda es plural y han de crearse los mecanismos internos para reflejar esa pluralidad. Si defendemos la democracia participativa, ésta debe ser un criterio para la organización interna, sin menoscabar la agilidad e inmediatez de las respuestas políticas. Las consultas a militantes, o llegado el caso a simpatizantes, no deben sucederse de manera aislada o esporádica sino que deben ser habituales.

La utilización de mecanismos informáticos, nuevas tecnologías y redes sociales deben ser usados para hacer una organización más democrática, informada y asamblearia.

Hay que huir de una organización que necesita de sumos sacerdotes que “velen por la pureza de la verdad revelada” determinando éstos quién está dentro de la ortodoxia y condenando a los herejes. Unos sumos sacerdotes que están en muchas ocasiones a kilómetros luz de los acontecimientos y problemas.

Más democracia, más permeabilidad a lo que piensa, sueña y sufre la ciudadanía, con topes o límites de pertenencia a órganos de dirección de liberados.

Una organización donde sea obligatoria la elaboración colectiva, donde las áreas o grupos de trabajo sean los poros por los que respiremos e interactuemos con la sociedad civil.

Una organización que mire a la realidad social y no a los problemas internos.

Una organización cohesionada, pero plural, que compagine su trabajo en las instituciones con la movilización social necesaria para trasladar nuestras propuestas a ellas.

¿Es posible aplicar estas medidas, teniendo en cuenta la Izquierda Unida actual? ¿Es posible refundar la actual IU con estas medidas y otras, para que sea atractiva e ilusionante para la mayoría social que decimos ser y queremos representar?.

Nosotros creemos que sí, que IU no está superada. Es verdad que el nombre no tiene demasiada importancia, pero entonces ¿por qué cambiarlo?.

Entendemos que la verdad de la vida está en la recíproca relación dialéctica entre la forma y el fondo. Decía Hegel. ” Algo interno que careciese de exterior no podría ser algo interno”. Por lo tanto, nos sentimos orgullosos de pertenecer a IU, con sus virtudes y sus defectos, y entendemos que la decisión de si esta organización está superada, deben tomarla los militantes mediante consulta, voto libre, directo y secreto.

En definitiva, hay que tener presente que el objetivo final ha de ser ofrecer a la sociedad un proyecto político de izquierdas fuerte, atractivo e ilusionante, claro y honesto con el electorado. Feminista, igualitario y pacifista, que no renuncie al valor, e incluso a la prioridad de lo colectivo y lo público sobre lo individual y lo privado. Consciente de que, aun habiendo cambiado mucho el lenguaje al uso y el contexto social y geopolítico, no está superada la lucha de clases.

Un proyecto político impregnado hasta el tuétano de libertad, igualdad y participación. Que acoja a la gente y donde la gente que se vaya incorporando se sienta protagonista, no sólo para debatir sino, también, para participar en las decisiones. Si, sobre la base de lo mucho válido de la IU actual y recuperando el espíritu y la práctica del “documento de las amapolas”, sin pasos atrás a tiempos anteriores, logramos presentar este proyecto a la sociedad generando ilusión dentro y fuera, las siglas (las actuales u otras) las decidiremos al final y serán lo que menos importe. Surgirán como una metamorfosis natural.

El reto es apasionante y no será fácil. Solo se podrá completar dando…

LA PALABRA A LAS BASES

Si deseas suscribir este documento, envíanos tu nombre y apellidos, especificando si ostentas algún cargo de representación, público u orgánico. Tú nombre será incluido en el listado público de suscriptores que acompaña este documento






Suscriben este documento:

Manuel Cárdenas (Coordinador Provincial IU Cádiz)

Ignacio García (Coordinador Provincial IU Cádiz 1997-2004) 

Antonio Roldán (Coordinador Provincial IU Cádiz 2004-2008)

Fernando Macías (Alcalde Medina Sidonia)

Jorge Rodríguez (Alcalde Trebujena)

Pedro Romero (Alcalde Espera)

Juan Casanova (Alcalde Castellar)

Hugo Palomares (Alcalde Bornos)

Manuel Bertolet (Alcalde Torrecera)

Raúl Ruiz-Berdejo (Concejal IU Jerez)

Ana Fernández (Concejala IU Jerez)

Juan A. Jiménez (Coordinador IU Jerez)

Manuel Fernández (Coordinador IU Trebujena)

Maria Dolores Hedrera (Ex-Teniente Alcalde Trebujena)

Ana Rodríguez (Concejala IU Chiclana)

Susana Rivas (Concejala IU Chiclana)

Roberto Palmero (Concejal Chiclana)

Santiago Gutiérrez (Concejal Medina Sidonia)

Antonio de la Flor Grimaldi (Concejal Medina Sidonia)

Maria Antonia Ramos Aragon (Concejal Medina Sidonia)

Federico Ballesteros (Concejal Medina Sidonia)

Sebastián Jiménez Barrios (Concejal Medina Sidonia)

Lorena Perez (Concejal Medina Sidonia)

Jenifer Gutiérrez (Concejala Medina Sidonia)

Manuel Moreno (Resp. Organización Prov. Cádiz)

Francisco Bustillos Gómez (Resp. Prov. Finanzas IU Cádiz)

Pepa Amado (Concejala IU Conil)

Isabel Cala (Concejala IU Trebujena)

Ana Luisa Robredo (Concejala Trebujena)

Julio Acale (Ex-Concejal El Puerto de Santa María)

Antonio Noria (Ex-Concejal IU Puerto Real)

María José Vega Caballero (Consejo Local IU Trebujena)

Luisa Silva Gómez (Consejo Local IU Trebujena)

Ambrosio García Mendoza

Blanca Ruiz Gutiérrez

Paqui Galán Rufs (Consejo Local IU Medina Sidonia)

José Navas Serrano

Juan Augusto Rubio Muñoz

María Soledad Gutiérrez

Ricardo Martín Freitas

Ángeles Moreno Bernal

Juan Serrano Jódar (Ex-Alcalde Canena)

Isabel Ramírez Rubio (Ex-Concejal IU Conil de la Fra.)

José Manuel Gómez Ortega

Quique Arriaza (Consejo Local IU Trebujena)

Manuel Pazos (Consejo Local IU Trebujena)

Jesús Parra Orellana

Gloria Martín Rodríguez

Teresa Roldán Muñoz (Consejo Local IU Conil de la Fra.)

Santiago García Retuerta (Sec. Local PCM Bustarviejo)

José María Ponce (Coordinador IU Alcalá del Valle)

Miguel Ángel Martín Bohórquez (Concejal IU La Puebla de Cazalla)

Sebastián Chilla

Paqui Ligero

Ángela Ramírez Rodríguez

Diego Aragón

Juana Ruiz Caballero (Concejala IU Trebujena)

José Vega Herrera (Concejal IU Trebujena)

Pepe Rodríguez (Consejo Local IU Conil de la Fra.)

Mario Venegas (Concejal IU Algar)

Agustín de Sagarra (Coordinador Prov. IU Almería)

Rafael Salazar (Ejecutiva Prov. IU Almería)

Carmen Fernández Peña

Mario Merino Linares

Fernando Vivas Pérez (Ex-Concejal IU Cádiz)

Pedro Alonso Ibarra

Elisa Rosado Hierro (Ex-Concejal IU Trebujena)

Isabel Quintero Fernández (Concejal IU Medina Sidonia)

Diego Aragón

Marina López

Nuria Santos Febrero

Antonio Ponce Alba

María del Carmen Redondo

Cristóbal Gil Quirós

Pepe Garrido (Ex-Concejal Puerto Real)

Camino Núñez Fernández

Miguel Ángel Rivero (Concejal IU La Puebla de Cazalla)

José Carlos López Romero (Ex-Alcalde Almensilla)

Rosario Robles Andrades (Ex-Concejala IU Trebujena)

Telma Filipa Pereira Alexandre

Valeriano Sosa (Consejo Local IU Puerto Real)

José Alfaro Berenguer (Concejal IU Puerto Real)

Isabel de los Reyes

Trinidad Lamas Rivera  (Consejo Local IU Alcalá del Valle)

Manuel Sánchez Cárdenas (Coordinador IU La Línea)

José Antonio Calderón Guerrero (Coordinador IU Arcos)

Ignacio Escañuela Romana (Alcalde Carrión de los Céspedes)

Fátima Peña Osorio

Irene Cintas Araujo (Concejala IU Medina Sidonia)

Domingo Pedro García (Consejo Local IU Jerez)

África Ferrer

Noelia Ballesteros Galán

Luis Suárez Ortiz

Ángel Francisco Fernández Salas (Concejal IU Villaluenga del Rosario)

Fernando Escudero Otero

Sebastián Sánchez

José Andrades Núñez

José Luis Pérez Tapias (Coordinador IU Sierra de Aracena)

Belén Cárdenas

Aurora Salvador Colorado

Beatriz Alonso Reyes

Manuel García Peláez

Antonio Abad Morano

Irene Galindo (Concejal IU Benalúa)

Francisco Martínez Moreno

Fidel Casilla (Alcalde Cala)

Lola Quintana

Margarita Conde Lara

Juan Jesús Toribio Rueda

Antonio Guardia Totes

José Vicente Pérez (Resp. Política Mpal. Prov. IU Granada)

Antonio Nogales Monedero (Alcalde Pedrera)

Pedro Vaquero

Fermín Galván Pérez

Bernardo Frutos de las Torres

Enrique Castro García

Miguel Ángel Márquez

Claudia Aguilar Flores

Alberto Ruiz Peña (Mesa Coordinadora Corriente Verde Andaluza- Los Verdes de IU)

Enrique Usoz Chaparro

Rafael Sánchez Rufo (Resp. Organización Prov. IU Huelva)

Antonio Moreno Zajara (Ex-Concejal IU Conil)

José Ángel Pan Román (Ex-Concejal IU Medina Sidonia)

Vicente Gallardo

José Beltrán Martínez

María Isabel Mena Carmona

José Santos Gutiérrez (Sec. Asamblea La Puebla de Cazalla)

Elio Cruz Sánchez

Manuel Rubiales Requejo (Ex-Concejal IU Trigueros)

José Manuel Ruiz Alvarado (Coordinador IU Badalejos-Malcocinado)

José Manuel Gómez Muriel

Diego Tejero Andrades

Vicente Gallardo

Rebeca Martín Sánchez (Concejala IU Cortegana)

Juan Antonio Ariza

Julio Cepero

María José López Garrido

Francisco José Torrado Asencio (Concejal IU Alonso)

José Beltrán Martínez

Jose Lagares Rosado

Rocío Vázquez Durán (Concejala IU Espera)

Francisco Javier Gonzalez Calderón

Manuel Matías Ruiz

Andrés Jesús García Mateos (Concejal IU Benalup-Casas Viejas)

Francisco Cívico Aparicio

Rafael Sánchez de Dios

Luz Marina Bernal Ramos (Concejala IU Espera)

Juan Manuel Pérez

Ismael Cano Sánchez (Coordinador IU Puerto Real)

Manuela Moreno Benítez

Andrés Ocaña Rabadán (Ex-Alcalde Córdoba)

María Jesús Macías Castellano  (Ex-Concejal IU Medina Sidonia)

Francisca Expósito Gutierrez (Ex-Ejecutiva Andaluza IU)

Manuel Corona (Coordinador IU Gelves)

José Luis Asignar

María Sánchez Trujillo

Mª Ángeles González López

Amanda Rodríguez Lobo

Antonio Fernández Ferral

Antonio Martín Melero (Alcalde La Puebla de Cazalla)

Juana Cruz Sánchez (Concejala IU Linares) 

Eugenia Fernández 

Juan Felix Camacho Pérez (Coordinador IU Bollullos) 

Francisco J. Guerrero 

Felix Rodríguez (Alcalde de Zufre) 

José Luis Paleán Martín 

María Isabel Fdez. Garrote 

Manuel Mateo Lagares (Resp. Finanzas IU Bollullos) 

Juan Palma Domínguez (Concejal IU Alosno) 

Ana González Camacho

Encarni (Coord. Igualdad IU Lepe) 

Francisco Javier Valderas Rosado (Concejal IU Lepe) 

María Isabel Macho Reinoso (Coord. Área Mujer IU Lepe) 

Ramón Linares 

María Sánchez Trujillo

Juana Cárdenas

Pedro J Roldan

Eloy López Cerdeño

Mónica López Arauz

José Lamas Soriano

Ignacio Angulo Muñoz (Resp. Finanzas IU Alhaurín El Grande)

Juan Antonio González (Ex-Alcalde Zufre) 

José Trujillo Cañas (Consejo Provincial IU Ciudad Real)

Juan Mancheño Rodriguez (Ex-Concejal IU Espera)

Héctor Bolívar Sanz

Gonzalo Díaz Vega (Concejal IU Trigueros) 

Francisco Mora Moreno

Antonia Salvador Caballero

Miguel Pruaño Cala

Noelia Mairena Martínez (Concejala Bollullos Par del Condado)

Antonio Muñoz de Arenillas

Carmelo Cumbrera Santana

Fernando Herrera Mármol

Urbano Peñalver 

José Trujillo Cañas (Comité Prov. PCE Ciudad Real, Sec. Local PCE Argamasilla de Alba)

Bartolomé Caballero Castillo

Julia Martínez Del Valle

Manuel Solas Martínez

Joaquín Fonseca Macía

Juan Vicente Córdoba Campos

Jesús Py Rodríguez

Viviana Atenncio Arrojas (Concejala IU Las Cabezas)

Isabel Humbert Fernández

José Ignacio Pérez Tapias (Militante IU Sevilla)

Eduardo Velázquez  (IU Alemania)

Javier Cobo (Concejal Villanueva del Pardillo)

Haday López (Concejala Villanueva de la Cañada)

José Manuel Áspera

Soledad (Consejo Insular Gran Canaria)

Félix A. Hernanz

José Ruiz Caballero

Sebastián Castilla de Majer (Coordinador Lanzarote)

 

 

 

 

 

 

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